Noviembre Hermético 2020 (XII): Nuestra mejor y más querida esperanza

Título: Rogationem ad commutationem (Una propuesta sobre el cambio)

Autora: Sperantia ex Mercere filia Elise

Escrito en: 1137

Difusión: considerado la raiz de Muto, muy amplia

Muchos magi parecen olvidar, o ignorar, que los Mercere no son una Casa como el resto. Aunque privados en su inmensa mayoría del Don, si eso es una bendición o una maldición es otro debate, poseen algo que muchos juzgarían más preciado: son una verdadera familia. Así pues sus devoción a cumplir con el mandato de su Fundador para servir a la orden solo es superado por sus profundos lazos de apoyo mutuo.

Así pues los Mercere se ven entre ellos, y en mucho casos realmente lo son, como primos y primas, hermanos, tías y abuelos unos de otros. Protegerse unos a otros, confiar en la palabra de otro miembro de la Casa y hacer lo posible para que otros triunfen en sus empeños son comunes en la Casa Mercere. Así de la misma manera que un Boina Roja de los Alpes se adentará sin miedo en un regio perdido en las montañas para lograr el ingrediente necesario para la pócima que curará a una archivista de la Casa en el Rihn esta dedicará los días que sean necesarios a buscar ese precedente olvidado que permita a un banquero del Tribunal de Roma defender sus derechos sobre una fuente de vis.

Y nadie es objeto de este profundo amor, solidaridad y cariño que los escasísimos Mercere que nacen con el Don. Aún a riesgo de malcriarlos la Casa Mercere entera se volcará en asegurar que ya desde el Aprendizaje nada le falte al joven magus o maga para que este pueda desarrollar su potencial.

Y cuando la Providencia tiene a bien que ese joven maga sea un prodigio, dotada de grandes dones y una mayor humildad la Casa está dispuesta a llegar a cualquier extremo para asegurar su felicidad.

Este fue el caso de Anne of Oxford ex Mercere filia Elise, nacida en anno domini 1100 en dicha localidad del Tribunal de Stonehenge hija de Lucan y su segunda esposa Ellise ex Mercere quienes residían como burgueses de la pujante villa. Su padre, por cuyas venas corría una buena medida de sangre feérica de la Corte de Verano, se había labrado su fama por su habilidad para sorteando las tropas normandas durante la Devastación del Norte organizar la evacuación y defensa de la Alianza de Burnham. Elise por su parte era nieta del prínceps de la Casa Mercere principal de Normandía: Descanso del Dragón y una eficaz reorganizadora del sistema de comunicación del Tribunal inglés permitiendo mejorar la comunicación de las Alianzas de todas las islas británicas. Incluso con apenas diecinueve años había viajado sola hasta Hibernia para entregar en el tumultuoso Tribunal la primera carta procedente del continente desde el Cisma.

Así pues, el bautizo de la pequeña Anne fue una ocasión social a la que enviaron representantes no solo la Casa Mercere si no también heraldos de las Cortes del Verano, la Primavera y el Otoño además de una enviada del Tribunal irlandés e incluso el recluso Aindread Ex Miscellanea acudió desde la tradicionalmente reservada Alianza de Burnham. Así pues la niña recibió esa tarde no solo el bautizo si no también los parabienes de las reinas de las hadas y poderosos hechizos protectores de las manos del mismo Aindread. Solamente una nota discordante empañó la feliz ocasión: el rey de la Corte de Invierno envió un mensajero para recriminar no haber sido invitado. Y más cuando por las venas de la niña corría la sangre de una lejana tatarabuela con sangre de trasgo, una redcap. Juró que algún día vengaría ese insulto.

Pero tales presagios funestos se desvanecieron con el paso de los años y la clara genialidad de la niña. Dotada de un vivo ingenio, una mente ansiosa de conocimiento y una gran elocuencia la muchacha rápidamente superó las expectativas incluso de su ilustre linaje. En 1105 ya hablaba latín y acompañó a sus padres en un peregrinaje a Roma y admiró hasta la misma prima de la Casa durante la visita a Harco con una inteligencia y madurez que desmentían su corta edad. En 1107 y aunque no había demostrado ninguna de las turbaciones propias de un infante con el Don su abuelo materno insistió en que la niña fuera probada. Con gran sorpresa y alegría se descubrió no solo en ella la presencia del Don si no de su versión más gentil.

Durante los siguientes años la joven Anne se esforzó en su aprendizaje y la Casa Mercere, no solo en Stonehenge si no también en Normandía e incluso Hibernia, se volcó en que no le faltara de nada. Realizó sus primeros años de aprendizaje junto a Orla ex Mercere filia Croach quien se trasladó desde la Alianza de Lámbaird solo para educarla y poner durante cinco años sus propios estudios en pausa para dedicarse en exclusiva a la joven aprendiz. En 1113 Orla declaró que nada más podía enseñarle y su familia acordó que continuase sus estudios en la propia Durenmar bajo la tutela del propio primus de la casa Bonisagus quien aceptó “reclamarla” como aprendiz. Durante los cinco años que pasó ahí devoró sin parar volumen tras volumen de la Gran Biblioteca, especialmente en el arte de Muto. Se despidió en 1119 para regresar al reino de Inglaterra donde se dedicó bajo la tutela de su propia madre a dominar los entresijos de la prodigiosa labor de coordinar y asistir a los Mercere que realizaban sus labores en el Tribunal como mensajeros, escoltas, banqueros y archivistas.

Para cuando en 1120 pasó su Guantelete, ante el praeco del Tribunal y entre bien merecidos elogios, era ya reconocida como la joven promesa de su Casa. El mismo primus en cuyas rodillas se sentara con apenas cinco años costeó la construcción de su primer laboratorio y aunque varias alianzas de verano se la disputaron prefirió permanecer en Oxford. Su mater escogió para ella el nombre de Sperantia para representar que en ella fructificaban los sueños y anhelos de su Casa.

Los siguientes treinta años fueron de gran actividad y florecimiento de las habilidades de Anne ex Mercere. Mientras Inglaterra vivía en paz bajo el buen rey Enrique I, apodado Beauclerc o “el buen sabio”, la joven maga realizó varios avances en el arte de Muto. Por ejemplo mejoró La Bestia Transfigurada hasta su versión actual o avanzó en la aplicación de la técnica de Muto en el Arte de Ignem para crear efectos helados. No por eso descuidó el servicio a su Casa y su humildad y voluntad para auxiliar a sus miembros sin el Don no hizo si no incrementar su fama.

Y además escribió el libro que nos ocupa en 1137. Este volumen, que encabeza una dedicatoria a sus padres, rápidamente corrió como la pólvora no solo por su calidad si no por la candidez con la que Sperantia autorizó a todas las Casas Mercere a copiarlo y revenderlo para sufragar sus actividades. El texto propone algunos nuevos enfoques sobre la manera de comprender el Arte de Muto buscando aligerarlo de ciertos esoterismos comunes y permitir a cualquiera acercarse al mismo sin requerir de amplias lecturas previas.

Por si fuera poco, Sperantia siguió trabajando para preparar un nuevo texto del que, quienes tuvieron la suerte de leer algunos trozos, iba camino a ser no la raíz (obra excepcional pero básica) si no las hojas (obra definitiva) del Arte de Muto. Y entonces la tragedia golpeó quebrando tan interesantes promesas.

Tras la muerte del buen rey Enrique I el reino de Inglaterra cayó en la Anarquía. La guerra civil entre Stephen y Mathilda sacudió el país, las revueltas se sucedieron, aumentó el bandidaje y la ley de hizo pedazos. Sperantia desoyó la oferta, luego ruegos, de abandonar la isla para refugiarse en el continente. Además, en 1140 anunció que ponía freno a sus estudios para dedicarse única y exclusivamente a dirigir la Casa Mercere tras la muerte de su mater.

Aun poniendo en riesgo su salud, siempre delicada, mediante el trabajo hasta la extenuación la maga logró mantener unida la Casa y comunicadas las Alianzas del tribunal hasta el fatídico asedio de Oxford de 1142. Rodeada la ciudad por las tropas de Stephen y tras un duro asedio la ciudad fue tomada al asalto. Sperantia fue vista por ultima vez en el castillo de la ciudad junto a los cortesanos de la Emperatriz Mathilda, enemiga de Stephen a principios de diciembre. No fue hasta dos meses después de la caída en que una partida comandada por Louis ex Mercere pudo llegar hasta la ciudad y entre los muchos cadáveres enterrados sin ceremonia alguna en una fosa común por los soldados de Stephen reconocer el cuerpo, salvajemente decapitado, de Sperantia. Sin cabeza ni tan siquiera pudieron dar un entierro cristiano digno a la más querida esperanza de la Casa Mercere. En la trágica caída de la ciudad y el salvajismo del maltrato del cuerpo parecieron haber trazas de poderes oscuros y sobrenaturales pero los azares de la guerra impidieron retomar la investigación antes de que las pistas se enfriaran. Rumores contra la Corte de Invierno, los poderes del Infierno o incluso las envidias de ciertos magos del Rihn a aparecen de forma recurrente sin por el momento producir ningún culpable claro.

Desde ese día todas las copias del Rogationem empiezan con el siguiente prefacio:

“A cualquiera, magus o mundano, sin importar su condición, estirpe o pasado ¡Oíd! La Casa Mercere pagará torre de vis y su peso en plata a quien delate a los viles asesinos de Sperantia ex Mercere antaño conocida como Anne of Oxford. Una reina de vis y diez veces su peso en plata a quien haga caer sobre sus asesinos la merecida justicia.

Y diez veces esa cantidad a quien los entregara vivos y presos en Harco para que sea nuestra Casa quien tuviera el placer de tan ansiada venganza”.

La gran familia que es la Casa Mercere no olvidará ni perdonará la muerte de una de sus hijas más queridas.

Estadísticas

Habilidad/ Arte: Summa de Muto

Nivel: 12

Calidad: 14 (Comunicación de la autora +4, Encuadernador experto +1, Iluminador experto +1, Escriba experto +1, Bono por virtudes +3, Resonancia +1, +3)

Especial: N/A

Nota de diseño: Para aquellos que no estén familiarizados con la estructura y tradiciones de la Casa Mercere algunos apuntes. Un redcap es un Mercere con algunas gotas de sangre de trasgo, son violentos, arrojados y peligrosos. Los hechos históricos indicados son ciertos pero pueden adaptarse a cualquier otro Tribunal y momento, basta con buscar una guerra civil o revuelta. Por lo que respecta a al culpable (o culpables) de la muerte de Sperantia dejo a la inventiva de las troupes el determinarlos. Aunque espero algún día poder aportar mi propia propuesta a este “Ars Gumshoe”.

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