Noviembre Hermético 2020 (XXVI): Beatus ille…

Título: Veritas in Vino (la Verdad del Vino)

Autor: Tancred ex Jerbiton

Escrito en: 1196

Difusión: Popular entre miembros de la liga de los Viticultores

Los magi son propensos a grandes y épicas ambiciones. Llegar más lejos que Bonisagus, ser más temido que Tremere, más justo que Guernicus o más astuto que Trianoma. Inventar un nuevo hechizo que sea copiado y admirado durante siglos o construir un objeto mágico de tal poder que cause estupefacción, envidia y deseo en todos los que oigan hablar de él.

Pues cuando uno puede manejar a su antojo la magia ¿para que conformarse con menos que la más absoluta grandeza?

Aunque algunos, como el autor de este volumen, responderían que la grandeza nunca ha hecho realmente feliz a nadie y que la verdadera felicidad probablemente resida en disfrutar de buena compañía y mejor conversación tal y como enseñaba Epicuro.

Y ahí Tancred ex Jerbiton filius Doukas matizaría al filósofo añadiendo que dicha conversación placentera mejora con un buen vino.

Este mago, aun joven para los estándares de la Orden de Hermes, practicó el derecho hermético en los tribunales del Norte de Europa como Auxilium Vocatus (abogado que defiende a cambio de un pago a Alianzas o Magos en el tribunal) durante casi dos décadas. Hasta que en un viaje a Iberia, para defender a la Alianza de Iuxta Mare injustamente acusada de asesinato en el tribunal de 1178, recaló en las cercanías del recién fundado monasterio de Poblet y decidió no regresar nunca a su hogar en el Rihn, ni a la abogacía ni a la carrera eterna de los magos por acumular poder y secretos.

Gracias a la plata, que como todos los magos había acumulado sin prestarle atención durante años, y a su labia no tardó en desposar a una viuda local con un pequeño titulo nobiliario y demasiadas deudas. Su lengua de plata, y aún más plata en forma de monedas, le llevaron a gozar de la protección del Abad de Poblet y del mismo Arzobispo de Tarragona. Su escaso interés en competir por las fuentes de vis más allá de un mínimo le granjeo la tolerancia de las Alianzas ya establecidas y su buena mesa el aprecio de los Boinas Rojas.

¿Y a que se dedica un mago reconvertido en pequeño terrateniente tras la crisis de la media edad? A hacer vino por supuesto.

Los últimos diez años de Tancred han estado dedicados a los objetivos de la Liga de Vitivinicultores, una agrupación de Jerbiton con un interés común en la vida campestre, que buscan aplicar la magia de forma tranquila y pausada a mejorar la agricultura en Europa.

Así pues abandonado el Arte de Intellego y el Derecho Hermético Tancred ha descubierto el placer de ver crecer sus vides, relajarse a la sombra de los emparrados y cosecha a cosecha ir mejorando sus caldos. Todo ello con la inestimable ayuda de su magia claro está. Ha pasado muchas estaciones experimentando con el Arte de Herbam, y un poco con Animal, para asegurar que sus viñas estén libres de plagas, que sus barricas no pierdan y que los vinos ganen en cuerpo al límite de las posibilidades de la naturaleza.

Para celebrar los quince años de su primera cosecha de vino Tancred compuso una summa del Arte de Herbam centrada en el cultivo de la viña y la elaboración de vinos y espumosos. Dado que no le faltaba talento para la palabra y que sus contactos le permitieron conseguir buenos iluminadores y escribas el resultado fue lo suficientemente bueno incluso para sorprenderle a él mismo. Con sumo gusto lo envió a Sabine du Seine ex Jerbiton líder de la Liga de Vitivinicultores quien lo comentó y distribuyó. La fama como viticultor de Tancred empezó a crecer.

Solo hay un detalle que Tancred por el momento ha callado, o solo revelado a modo de medias verdades, y es que cuando justo embotellaba su sexta cosecha en una calurosa y polvorienta tarde de septiembre un hombre algo desaguisado y sucio paró junto a la puerta de su bodega y le pidió un trago. Decía venir de trabajar en la edificación de un puente unas cuantas leguas al sur y ofreció hacer un trato con Tancred a cambio de una jarra de vino. Acorde a su redescubierto epicureísmo Tancred se negó a aceptar el pago y lo invitó a una jarra. Sorprendido el hombre la aceptó y ambos se enfrascaron en una placentera conversación que se alargó a la noche y luego hasta justo antes del tercer canto del gallo.

Ponderaron juntos entre copas los misterios de la Vida, el Destino el Cielo y los Infiernos temas en los que el hombre a pesar de su pinta de labriego se demostró doctísimo.

Al resonar el cantar del gallo hombre claramente agitado le dijo que debía marchar antes de que lo atrapara el alba. Pero que había disfrutado de su vino, amabilidad y compañía y lo tenía por un amigo, a lo que Tancred asintió entusiasmado. Tanto había disfrutado el desconocido que aunque ahora sus negocios lo reclamaban lejos del lugar juraba volver en siete veces siete años. Y entonces degustarían juntos el mejor vino jamás prensado: el que Nuestro Salvador bebiera en la Última Cena.

Cuando al día siguiente, con una clara resaca, Tancred descubrió que ninguno de sus criados recordaba haber visto al hombre empezó a sospechar que había gato encerrado. Cuando todo rastro de su paso eran unas sospechosas huellas de pezuña de cabrío en la era se sintió intranquilo. Y para cuando su mayordomo le confirmó que el único puente cercano como el que el hombre decía haber construido era conocido como El Pont del Diable (el Puente del Diablo en catalán) ya notaba sudores fríos.

¿Ha confraternizado sin saberlo con el Maligno? Y lo que es aun más chocante ¿Sorprendido por su talante epicúreo el mismísimo Satanás lo tiene ahora por un amigo? ¿Qué ocurrirá cuando se cumplan los cuarentainueve años? ¿Y si algún mago entrometido oye la historia?

Sea como fuere poco le duró la preocupación a Tancred y volvió a sus días tranquilos en la viña. Si el mismo Satanás promete venir a beber habrá que tener listo un caldo a la altura de tan ilustre invitado.

Estadísticas

Habilidad / Arte: Summa del Arte de Herbam

Nivel: 5

Calidad: 12 (Comunicación del Autor +3, Iluminador experto +1, Escriba experto +1, Encuadernador experto +1, Bono por reducción de nivel +3, +3)

Especial: N/A

Nota de diseño: Las Ligas de Jerbiton y la propia Liga de Vitivinicultores no son una invención mía si no que forman parte del canon de la quinta edición, ver para ello el Societates. De la misma manera el clacisista aficionado habrá reconocido la cita a Horacio del título y la referencia a Fray Luis de León.

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