Ideas y ayudas: ¡Llega la Navidad!

¡Paz entre los sodales de buena voluntad!

Aun a pesar de que en este annus horribilis de 2020 (o 1253 de la era hermética) las fiestas puedan quedar algo deslucidas es un buen momento para plantearse ¿Cómo se vive la Navidad en la Europa Mítica entre mundanos y magi?

¿Cómo se celebraba la Navidad en la Europa Mítica?

La Navidad fue una fiesta que fue ganando en popularidad a lo largo de la Edad Media. Mientras que al principio su celebración no era mayor que otra fecha señalada en el santoral y a en el siglo VI en Roma se empezó a elevar por encima de otras festividades. Así pues primero se decidió marcar el día con la celebración, exclusiva de las fechas más señaladas en el calendario católico, de las tres misas (a la medianoche, al alba y por la mañana). Luego con la formulación del año litúrgico se le adjudicó el puesto de honor dentro del Tiempo de Adviento que viene a celebrar todos los hechos inmediatamente previos y posteriores al nacimiento de Jesús.

Así pues, para 1220 los cristianos a lo largo y ancho de toda Europa celebran el Adviento, que coincide con una época de muy poco trabajo en el campo, de una forma increíblemente extensa. Este tiempo litúrgico cubre cuatro domingos y suele empezar entre el 27 de noviembre y el 3 de Diciembre hasta el día de Navidad (aunque en Thebas y Transilvania por ser de tradición Oriental se extiende hasta el 6 de enero). Aunque anteriormente, entre los siglos VII y XII, era común ayunar en Adviento esto ya había pasado de moda para 1220 y se había convertido en una época de celebración. Los días clave eran:

  • Fiesta de San Andrés: suele ser el santoral más próximo al inicio del Adviento e inicio de este tiempo. Es el 30 de noviembre y es patrón de Escocia, Grecia y Rusia.
  • Nochebuena y Navidad: días centrales de esta época la celebración se inicia el 24 (Nochebuena) y sigue durante el 25 (Natividad) con varias misas. Como curiosidad nadie sabe a ciencia cierta por que se fijó este día como el del nacimiento de Jesús.
  • Fiesta de San Esteban: aunque originalmente no se celebraba ya en el siglo VI se empieza a alargar la fiesta de Navidad con la celebración de este día adicional. San Esteban tiene la peculiaridad de ser considerado el primer cristiano en sufrir martirio.
  • Fiesta de los Santo Inocentes: celebrada el 28 de diciembre conmemora los niños muertos por Herodes cuando este trató de asesinar al niño Jesús. No está claro si la tradición de las inocentadas y bromas era presente ni tan siquiera en Iberia en esta época, aunque ¿por qué no?
  • Fiesta de la Epifanía: o también llamada la adoración de los magos celebrada el 6 de Enero.

¿Y que hacían las mujeres y hombres del medievo durante esos días? Para empezar darse buenas comilonas. Los festines organizados por nobles, gremios, congregaciones en favor de los desamparados o incluso familias eran una excusa perfecta para reunirse las familias, beber y comer antes de los fríos meses del duro invierno. En algunos casos las fiestas se desmadraban, la peor fama la tenían los universitarios, y acaban en trifulcas ¡para escándalo de los obispos!

También era una época para la entrega de regalos, aunque en muchos casos debemos tener en cuenta que estos no nacían de la buena voluntad si no que formaban parte de los complejos y reglamentados juegos de contraprestaciones del feudalismo. Por ejemplo, sabemos por escritos de la época que era costumbre entregar en esta época nuevas vestimentas a los caballeros que sirviesen a uno. ¡Un poco como la paga extra de Navidad!

Todo este ambiente favorecía el jolgorio y ya en esa época sabemos que se componían y cantaban villancicos en lengua vernácula. Lamentablemente los arreglos musicales y la letra original de muchos de ellos se han perdido y las versiones actuales (incluso de algunos supuestamente “medievales” como Good King Wenceslas) en realidad provienen del siglo XVI o incluso posteriores.

Finalmente debemos recordad que la Navidad era para el hombre medieval el momento de “Cristo Reinante” en el que, dentro de la religiosidad que permeaba toda su vida, se recibía con alegría la llegada de Dios en la tierra. Esta asociación resultó siempre muy interesante para los potentados y reyes, como el mismo Carlomagno o Stephen I de Inglaterra, quienes solían hacerse coronar en estas fechas para evidenciar su directa vinculación con el orden divino.

¿Celebran los magos la Navidad?

La respuesta es afirmativa en la mayoría de los casos. Si son ni tan siquiera nominalmente cristianos (sin importar la denominación) la Navidad es para ellos una fiesta tan relevante como para los mundanos. A fin de cuentas si para las gentes de la Edad Media hay pocas dudas sobre la veracidad e historicidad de Cristo para un mago, que puede tratar de forma recurrente con el Dominio, la certeza del cumpleaños de Jesús es absoluta. Y además ¿a quien le amarga un día festivo?

¿Pero y si no fueran cristianos? Obviamente cada magi es libre de hacer o dejar de hacer lo que quiera (y ganarse la fama correspondiente). Lo que creo que es el momento de aclarar es que ningún mago merecedor de ese nombre, por muy pagano que sea, cometerá la imprudencia de afirmar (como muchos hacen hoy en día) de afirmar que la celebración de Yule, la Saturnalia o el nacimiento de Mithra es equivalente a la Navidad.

La afición por tratar de buscar equivalentes paganos a la Navidad es una afición reciente (de los años 70 del presente siglo mayormente) y no solo resulta vagamente ofensiva para cristianos si no especialmente para las mujeres y hombres del medievo a los que se les supone nula capacidad inventiva.

Festividades como la Saturnalia (una especie de Carnaval romano), Yule (una festividad relacionada con el solsticio) forman parte de sus propias tradiciones y no son asimilables a la Navidad. Ponerlos en el mismo saco es como afirmar que la Hanukkah es la “navidad de los judíos” cuando cada una de estas celebraciones tiene su propio trasfondo cultural y simbólico. Y aunque si que es cierto que algunos elementos de las celebraciones pudieran haberse “arrastrado” de épocas precristianas (especialmente en los Santos Inocentes) cualquier Ex Miscelanea de campo que cometa el error de decirle al devoto Tremere que la Navidad en realidad es Yule puede verse rápidamente envuelto en un desagradable Certamen.

Un poco de magia navideña

Como no podía ser de otra forma tras este breve repaso a la Navidad histórica ¡algunas propuestas para celebrar la Navidad en vuestras sagas!

Noche silenciosa, Noche de Paz

La noche del día 24 de diciembre, y hasta que finalice la misa de Navidad en el mañana del 25, una poderosa aura divina cubre amplias zonas de la Europa cristiana. A efectos de juego esta sería un aura de nivel 25 lo que hace imposible lanzar cualquier hechizo o poder que no sea de naturaleza divina.

Pero no solamente esto durante esas preciosas horas la potente aura afecta a todas las criaturas infernales privándolas de todo poder. No podrán manifestar forma física, ni volverse incorpóreos si están encarnados, pero tampoco podrán entrar ni salir de cualquier aura infernal. Lo que a efectos prácticos significa que cualquier demonio que este en la tierra esa noche pierde sus poderes y su conexión con el Infierno. A efectos de estadísticas, pero su Nivel de Poder será negativo por lo que cualquier efecto que reduzca su Nivel de Poder siempre fallará. Durante esa noche bendita nadie hará el mal en Europa, ni tan siquiera a los propios diablos.

Como es de esperar la mayoría de los demonios se aseguran de no estar en el Reino Mundano esa noche pero aquellos que se vean atrapados por el aura podrán aspirar a la redención si confiesan sus pecados, son bautizados y comulgan antes de que acabe la última de las tres misas navideñas. O si no están dispuestos a tanto disfrutar de una noche de tranquilidad lejos de las continuas intrigas y puñaladas del Averno. Algunos dicen que el mismo Satanás vaga por la tierra esa noche en busca de perdón.

Para los magos esta noche no solo los priva de poder efectuar su magia si no que además tiene el curioso efecto de que todos aquellos con quienes interactúen posean una resistencia natural a la magia y por lo tanto al Don

¿Cómo reaccionarán vuestros magos a esta noche de paz? ¿Disfrutarán de ser “una persona normal”? ¿O la pasarán aterrados en sus sancta? ¿Y si un extraño llegase a la medianoche pidiendo sentarse a la mesa?

Regalos en el día de la Epifanía

Como no podía ser de otra manera el día de los “magos de Oriente” tiene una gran significación para los magi de la Orden de Hermes. En todos los tribunales “civilizados” este día suele celebrarse con un banquete de todos los miembros de la Alianza dentro del recién lanzado Aegis. Asimismo, durante la noche anterior los magi habrán dejado, a la puerta de los sanctum de sus sodales, los cubiles de sus familiares y en especial en las habitaciones de su aprendices, regalos y presentes con los que celebrar ese día y que supuestamente viene de parte de los misteriosos e ignotos sabios que acudieron a adorar a Jesús.

Cada casa tiene su propia tradición sobre que objetos constituyen un buen regalo:

  • Bjornaer: en esta Casa se considera que el regalo no posee valor si no ha sido realizado por las manos (o las patas o fauces) de quien lo entrega. Así pues uno puede esperar recibir desde una delicada corona de flores cuidadosamente preservada mediante magia hasta un ciervo aun sangrante cazado especialmente para la ocasión.
  • Bonisagus / Trianoma: la Casa original suele hacer regalos relacionados con su voto de expandir el saber hermético: libros sobre Teoría Hermética, utensilios para escribir, textos de laboratorio traducidos. Entre los Trianoma también son muy valorados los mapas y las colecciones de correspondencia compiladas.
  • Criamon: los regalos de esta Casa suelen ser misteriosos y enigmáticos: máscaras, tarros con arenas de colores inusuales y pequeñas joyas hechas con cristales de cuarzo. Intentar comprender la utilidad o sentido de estos regalos suele conllevar o bien sonrisas satisfechas, largas y extrañas explicaciones o acertijos sin respuesta.
  • Flambeau: la más marcial de las Casas no se desvía en sus regalos: espadas, lanzas, un caballo de batalla o una armadura suelen ser habituales. En los últimos años la corriente de los miles, que tratan de ser el perfecto caballero cristiano, considera extender esta generosidad también a los grogs y menesterosos que vivan cerca de la Alianza pagando para ellos una opulenta cena.
  • Guernicus: la severa Casa considera que los regalos son una frivolidad.
  • Jerbiton: como no podía ser de otra manera la Casa opta por regalos lujosos y exóticos: tenedores de plata (una rareza en la Europa occidental), sedas importadas de oriente o incluso caros espejos suelen ser regalos típicos.
  • Mercere: estos suelen optar por elementos útiles para su día a día: sombreros de viaje, ropas de abrigo o incluso bonitos y resistentes cubiertos de viaje son muy valorados. Los Mercere suelen incluir siempre a sus allegados, aun cuando no pertenezcan a la Orden, en esta tradición y suelen abrir conjuntamente los regalos todos juntos muy temprano la mañana del día 6 de Enero. Dado que cada año alguien decide regalar a sus sobrinos un instrumento musical ruidoso (un tamborín, un cuerno o una carraca) muchos magos afirman temer este día más que la llegada de un quaesitor.
  • Merinita: los regalos de los Merinita van en consecuencia con su devoción por las historias y no suelen ser cosas materiales si no canciones, poemas compuestos para la ocasión o promesas de un bien o una recompensa desconocidas escondidas con astucia en algún lugar de la Alianza.
  • Tremere: entre los magos de la Casa es habitual que los regalos se hagan en sentido “descendiente” es decir que un magus solo hace regalos a aquellos cuyos sigil tiene en custodia (y los aprendices de estos). Esto ha dado lugar a que algunos de los más poderosos magos de entre los Tremere deban realizar decenas de regalos por lo que suelen delegar esta tarea en un grog de confianza quien vestido de rojo, en contraste con las severas ropas propias de los Tremere, y camuflado con un gorro y una barba falsa hace la entrega en su nombre. Esta tradición, de la que nadie sabe el origen, es muy popular entre los aprendices más jóvenes.
  • Tytalus: los miembros de esta societas suelen dar rienda suelta a su afición a la sentimentalidad y teatralidad en estos regalos y procurarán que cada regalo diga algo de su relación con quien lo recibe. Por ejemplo, Hareppo ex Tytalus regala cada año una figurita de un asno a sus compañeros de Alianza. Curiosamente esta fecha es habitual para “regalar” una declaración de guerra de magos entre miembros de la Casa.
  • Verditius: los regalos más populares suelen ser peones de vis concentrados en objetos de fina artesanía. Durante las últimas décadas la costumbre de introducir vis en piezas de ajedrez ha dado lugar al regalo de bellos juegos de piezas en madera noble, marfil o incluso metales preciosos.

Y dicho esto ¡Feliz Navidad!

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