MetArs: Ars Matrimonia

Hay preguntas que curiosamente en los miles de páginas de las diversas ediciones de Ars Magica pasan claramente desapercibidas. Algunas de ellas son triviales tales como ¿Qué es realmente el Crepúsculo? ¿Eran los Diedne realmente culpables? Mientras que otras mucho más claves permanecen ignoradas.

Entre ellas una duda realmente importante…

¿Se casan los magos?

Como decía es sorprendente las pocas referencias al matrimonio, que aparecen en los manuales. Tras una sumaria búsqueda (y si estoy equivocado por favor hacédmelo saber en los comentarios) solo he encontrado una referencia clara a este tema en los libros de las últimas ediciones. En el Grimorio del Mago página 12 se reproduce una carta de un tal Antoine LeScales ex Jerbiton en la que ensalza las virtudes de la vida matrimonial y anima a los magos a casarse poniendo como ejemplo su feliz matrimonio con Elizabet. Adicionalmente el otro único magus casado es Aurulentus ex Jerbiton que aparece en el Magi of Hermes.

Una referencia, algo tangencial, podría adivinarse en el Apprentices Capítulo V dónde aparte de una breve nota sobre el matrimonio (en términos generales y pensada para grogs) se hace mención a la hija de un magus Tytalus sin ninguna mención a su condición de bastarda lo que podría indicar que nació en el marco de un matrimonio.

Lo cual, aunque pueda ir en línea con que, por edad o inclinación, este tema no interesa a los jugadores de rol es sorpréndete que precisamente en Ars Magica se obvie el tema. A fin de cuentas, uno de los grandes puntos a favor de Ars Magica son las sagas que cubren décadas y varias vidas. Y mientras que el otro gran juego “dinástico” Pendragon dedica mucha tinta al tema de la familia en Ars Magica apenas se menciona. ¿Debemos entender que todos los magos son una banda de célibes? ¿O peor una banda de incels escribiendo nefandos tractati de pésimo gusto sobre temas de afectividad y relaciones?

Para tratar de arrojar algo de luz empecemos con la primera y más obvia pregunta.

¿Es la soltería inherente a la condición de Mago?

Nadie puede negar que hay ciertos impedimentos para que un Mago contraiga matrimonio aunque, en mi opinión, ninguno de ellos sea realmente automáticamente insalvable. Veamos cuales podrían ser las principales razones para tan extendida soltería:

El Don: este es el primer impedimento y probablemente el que salte a la mente de todas las troupes. Los magos, a no ser que hayan sido bendecidos con el Don Silencioso, son gente desagradable para personas y animales. Caen mal, resultan atractivos solo en la peor de las maneras y difícilmente harían temblar de arrobo el corazón de ningún pretendiente. Claro está que a esto se puede argumentar que el amor no es ni de lejos una pieza clave del matrimonio medieval. En la edad media uno se casa por interés, por necesidad o por que otros superiores a uno en el orden social así se lo prescriben. Las gentes del medievo no conciben el matrimonio como un espacio de afectividad si no como una alianza de mutuo sostenimiento no muy alejada del contrato feudal. Incluso el principal texto sobre el amor en el medievo el De Amore de Capellanus ¡presupone que el amor se practica fuera del matrimonio! En resumen, si no es necesario que el mago (o maga) enamore a nadie para casarse ¿debe haber otro impedimento aparte del Don?

Otra posible explicación sería la falta de interés de los magi en el matrimonio. Podría darse el caso de que sencillamente los magos no quisieran casarse. Y esto bien podría ser cierto en algunos casos dado que la Orden de Hermes es refugio de una enorme cantidad de personas con personalidades que no acaban de encajar en sociedad. Bonsiagus obsesionados con sus investigaciones, Bjornaer que vivan completamente fuera de la sociedad de los hombres o bien Guernicus que se acerquen a su vocación desde el celo monacal podrían rechazar el matrimonio. Aunque aquí habría que preguntarse ¿es tal actitud mayoritaria entre todos los magos y magas de la Orden de Hermes? Bien podría argumentarse que en muchos magos existe el deseo (quien sabe si insatisfecho) de la compañía y el sostén que aporta el matrimonio. O quizás de las potenciales alianzas que puedan trabarse mediante este. En el medievo las bodas sellan tratos comerciales, repartición de tierras o alianzas entre poderosos (sean mundano o magos) además de ser el único vehículo para engendrar un linaje con derechos legales. O incluso yendo más allá como diría San Agustín en el De bono coniugali es condición indispensable para gozar de una buena vida cristiana.

Y si el Don no es un freno y los magos pueden tener un interés en ello ¿es posible que lo que explica las escasa nupcias es que el matrimonio es incompatible con el Código? Ciertamente algunos tradicionalistas podrían argumentar al respecto. A fin de cuentas algunos tradicionalistas podrían agarrarse a la naturaleza del matrimonio como juramente mutuo entre los cónyuges así como su función vertebradora de relaciones entre grupos de poder en la Europa Mítica para condenarlo. En base a la clausula de la “seguridad de la Orden” se podría argumentar que entrar en un segundo juramento, el matrimonial, restaría poder y gravedad al juramento hermético y por lo tanto pone en grave aprieto a la Orden y sus secretos. Incluso según con quien se casara el magus o maga algunos podrían argumentar que este está aceptando, ni que sea tácitamente, entrometerse en asuntos mundanos abriendo por lo tanto la puerta a considera que ha traído “la ruina a sus sodales”. Por otro lado bien podría argumentarse que tales lecturas del Código podrían ser tenidas por literales en exceso y acabar desacreditadas por anacrónicas y caer en desuso.

Pero ¿y si la razón por la que no se casan los miembros de la Orden de Hermes no les fuera propia si no ajena? ¿Y si se debiera a una falta de interés de los candidatos/as (o sus padres)? Aquí, y recuperando el argumento de fondo de que el matrimonio medieval es ante todo un tema pragmático y no romántico, habría que pensar si un mago es o no “un buen partido”. Y ciertamente hay que dar un baño de realidad a muchos miembros de la Orden y decir que…quizás no demasiado. En primer lugar debemos recordad que en la edad media es clave saber la posición que cada uno ocupa en la escala social y que gentes como los magi que tratan de estar fuera de la misma resultan extraños y algo inquietantes para las familias con hijos e hijas casaderas. En segundo lugar, el matrimonio medieval, como así mandaron los Padres de la Iglesia, tiene como principal función el producir herederos lo que en todos aquellos que hayan pasado por un Ritual de Longevidad resulta imposible. Finalmente, aunque un mago seguramente pueda mantener con comodidad a un cónyuge es muy difícil parece claro que no querrá, o podrá, interesarse por el negocio, tierra o asuntos de su nueva familia política. Lo que en la edad media es algo especialmente terrible.

¿Son estos impedimentos insalvables?

Parece por lo tanto claro que, aunque quizás no por las razones que uno pensaría, el matrimonio es algo más difícil para un poderoso magi que para un alegre pocero.

Aun así estoy convencido de que a pesar de que, para los estándares de la edad media, los niveles de soltería (voluntaria o forzada) de la Orden sean apabullantes esto no implica que no haya un numero mayor del esperado de matrimonios con miembros de la Orden.

Aunque claro está que este “breve” post ya se ha extendido demasiado así que…¡habrá que hacer una segunda parte! En la que cubrir las razones para el matrimonio ¡y dar algunas propuestas!

2 Comments

  1. Genial entrada Tadeln, como se está convirtiendo en virtuosa costumbre.

    Te facilito una de las referencias que solicitas en el principio de la entrada, pues se trata de un dato que tengo especialmente fresco gracias a Niven y su fantástica partida de Discord:

    The Contested Island – The Hibernian Tribunal, págs. 108 a 110, donde se desarrolla la Alianza de Vigil.
    Vigili anima a sus magos a tomar cónyuges, no con fines dinásticos o políticos, sino por la simple comodidad de tener un cónyuge, los magos incluso los envuelven con su Parma Mágica para proporcionarles alivio contra El Don. También se anima a los magos a vincular a un familiar y a crear un talismán pronto para poder disfrutar de todas las ventajas de la vida hermética. Los magos que visitan Vigili sin ninguno de ellos son objeto de muchas burlas bienintencionadas.
    De los magos que aparecen como miembros de Vigil (todos merinitas), Éinri mac Cillíni mich Dáire Boircech tiene una esposa llamada Aoife, a la que surte de potentes rituales de longevidad, y junto con la que ha adoptado a un joven como hijo, al que intenta poder introducir en la casa Mercere. El mago Gráinne inghean Uaitéar tiene una bella esposa llamada Pádraig. El más espectacular matrimonio, sin embargo, sea posiblemente el de Maoilfhinnéin mac Lir, pues contrajo núpcias con una princesa feérica de Inishtrahull.

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  2. Creo que también se mezclan motivos metaroleros, como el hecho de que en muchos otros juegos el matrimonio es algo que no tiene mucha presencia y que en ediciones anteriores de Ars las pociones de longevidad causaban la esterilidad de los magos, lo que, aunque no tiene un efecto directo en el tema del matrimonio, sí podría influir.
    Dicho eso, es cierto que el tema se toca muy poco a nivel hermético. ¡Espero ansioso esa segunda parte!

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