Noviembre Hermético 2021 (XI): Tesoros bajo las olas

Nombre y tipo: Rescate de pecios (Delitos)

Descripción

Es un principio del Derecho marítimo, incluso en la actualidad en base a la Convención Internacional de Salvamento Marítimo de 1989 (adoptada en por España en marzo de 2005), que aquel quien colabora de buena fe en el salvamento de un navío tiene derecho a un premio en forma de parte del valor de la carga del mismo. Ya el Digesto de Justiniano, conjunto de reformas legales promulgadas por dicho emperador en el siglo VI, reconocía este derecho. Por lo que como es de esperar la practica se había convertido si no en ley al menos en costumbre fuertemente arraigada por toda la Europa Mítica.

La forma más habitual de salvamento era el apoderarse de bienes que llegasen a las playas tras una tormenta o el embarrancar de una nave. Por ejemplo se conocen al menos tres ejemplos de barcos embarrancados durante el siglo XIV que fueron rápidamente desvalijados por los habitantes locales. Estos ejemplos son el Halop, el Cristofre y el Maudeleyne todos ellos embarrancados en las islas británicas y saqueados por los habitantes locales.

Merece la pena señalar que no debemos imaginar estos saqueos como la actividad de unos pocos menesterosos si no como verdaderas operaciones de rapiña por parte de los magnates locales. Pues si es cierto que los pescadores o aldeanos más cercanos a una playa en la que embarrancase un navío en una tormenta bien podían echar mano a algo el principal beneficiario sería el señor de esas tierras que pudiera despachar rápidamente a hombres armados para hacerse con el botín.

Y precisamente muchos de esos cargamentos eran verdaderos botines. Lo azaroso (y caro) del transporte por vía marítima hacía que aquello que podía recuperarse de un barco, cuando no directamente metales preciosos, fuese fácil y rápidamente revendido ¡y con un margen del ciento por ciento!

Aunque mucho menos habitual también se practicaba el rescate de navíos hundidos. Ahí la principal dificultad no era solamente acceder a los bienes y devolverlos a la superficie si no directamente hallar el pecio. La recuperación se hacía normalmente mediante inmersión a pulmón aunque un buen conocedor de Aristóteles podría recordar que este ya describe rudimentarias campanas de inmersión. En cuanto a encontrar los navíos naufragados uno debía guiarse por las leyendas de los más famosos naufragios, como el del White Ship en el que pereció un príncipe inglés, o seguir rutas conocidas y probar suerte. Hallazgos como el reciente rescate de un bajel vikingo en Sorstrom en Dinamarca podrían estimular la ambición y animo aventurero de muchos.

Finalmente cabe recordar que es exitoso no aquel quien espera los favores de la Fortuna si no quien crea su propia suerte. Personajes poco escrupulosos bien podrían, mediante traicioneros faros o medios mágicos, atraer a pobres navegantes a embarrancar, estrellarse contra rocas u otras trampas con el animo de “rescatar” sus cargas.

Versiones exigua, normal, abundante y legendaria

  • Exigua: el solitario Creachan ex Bjornaer del salvaje Tribunal de Loch Leglean suele tomar la forma de su animal corazón, una nutria, para sumergirse en las heladas aguas cercanas a las islas Orcadas y rescatar monedas y joyas de los olvidados naufragios vikingos. En uno de estos encuentra el silencioso pero cautivador fantasma de una doncella que parece haberle hechizado. Cuando sus pocos conocidos, epistolares, empiecen a detectar un cambio errático en sus misivas y cripticas referencias a su ahogada amada quizás reclamen que algunos miembros de su Alianza o incluso magos jóvenes investiguen el tema.
  • Normal: los bajíos de Zelanda (en la actual Holanda) son una zona de traicioneras marismas junto a un trozo especialmente desagradable del Atlántico en el que es común perder la orientación y acabar atascado en una lengua de arena. Los magos de la incipiente Alianza de Modder están dispuestos a usar sus Artes, o las espaldas de sus grogs, para desencallar a desafortunados marinos. A cambio piden poder retirar del barco un objeto que puedan coger con sus propias manos amparándose en las leyes de salvamento. Pero cuando el objeto escogido sea un cofre lleno de vis camino a Fudarus, la domus magna Tytalus, la situación puede volverse volátil muy rápido.
  • Abundante: entre los muchos oportunistas y buscavidas que se expandieron por el Mediterráneo Oriental tras la Cuarta Cruzada los magos de la Alianza de Saxis en Chipre merecen un capitulo aparte. Fuente de problemas constantes para los Tribunales de Thebas e incluso Levante durante las últimas décadas han construido en la costa meridional de Chipre una serie de faros falsos que encienden en noches de tormenta para hacer embarrancar o naufragar navíos. Los supervivientes son vendidos como esclavos y las mercancías engrosan las riquezas de Saxis. Cuando una de las victimas sea precisamente un aprendiz Verditius de Thebas ¿habrá llegado el momento de poner fin a los desmanes de Saxis? ¿Cómo atacarlos en su base de poder un poderoso castillo en la salvaje Chipre?
  • Legendaria: en los estrechos de Mesina la Odissea sitúa a las peligrosas bestias de Scylla y Caribdis. Estas criaturas mitológicas: una un monstruo de seis cabezas y otro una enorme boca capaz de tragarse barcos enteros, fueron la desgracia de muchos navegantes como el propio Ulises. Aunque casi olvidados los monstruos han reaparecido y amenazan con cerrar el estrecho a la navegación ¿Qué mano puede estar tras devolver estas pesadillas al mundo de la vigilia? ¿Son las criaturas originales o nuevos horrores? ¿Y que hay de los rumores de que los magos de Verdi pueden haber perdido el control de un ingenio mágico submarino?

Mejoras y problemas

Como ya hemos visto este peculiar negocio depende en gran parte de factores que son difíciles de modificar como la localización o el tráfico comercial por aguas próximas al peculiar “caladero de pesca” que pretenda explotarse. Aun así algo en lo que uno si que puede invertir tiempo y esfuerzos es en hacerse con una cartera de clientes a los que colocar las mercancías (o incluso los marinos) rescatados:

  • Rescatador de naufragios (Reputación Local) : esta reputación permite que un personaje sea conocido como un bien surtido proveedor de bienes (mercancías, objetos e incluso esclavos) de dudosa procedencia pero precio rebajado. Usando esta reputación uno puede atraer compradores que, sin mucha pregunta, cambiarán por plata constante y sonante aquello (o aquellos) que uno haya sacado del agua.

De la misma manera claro está el éxito de esta peculiar empresa atraerá si no a competidores si a una colección de damnificados que tarde o temprano acabarán queriendo tomarse si no la justicia al menos la venganza por su propia cuenta:

  • El pacto del caballo negro: un grupo de pujantes mercaderes de la Liga de la Hansa hartos de sufrir una misteriosa ronda de naufragios y tener que recomprar sus mercancías, a precio exorbitado, a unos extraños “hombres de ciencia” que habitan un castillejo en la costa del Mar Báltico han decidido poner fin a sus pérdidas. Reunidos en la Taberna de la Torre de Lubeck han acordado contratar a un siniestro personaje apodado “el caballo negro” mitad pirata, mitad corsario y (sin que ellos lo sepan) todo engendro infernal para que castigue a los “emprendedores” magos y acabe con su afición a hacer embarrancar barcos.

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