Noviembre Hermético 2021 (XXVIII): Armas de destrucción casi masiva

Nombre y tipo: Fabricación de Maquinas de asedio (Fabricación)

Descripción:

Aunque ya ampliamente olvidado por la historiografía en el “saber popular” sigue perdurando la idea de que el Medievo fue una época sin avances científicos en la que la creatividad humana y el genio científico no avanzaron lo más mínimo. Nada más cerca de la verdad pues, como es de esperar en un periodo de casi mil años de duración, la ciencia avanzó de forma perceptible en muchos campos y la practica de crear maquinas para matar al prójimo fue una de las áreas donde, naturalmente, más esfuerzos se invirtieron.

Claro está que las gentes de la Europa mítica podían apoyarse en el conocimiento de griegos y romanos. Especialmente popular fueron los textos de Heron de Alejandría sobre la cheiroballistra o el canónico “Descripción del escorpión” del ingeniero romano Vitrubio (incluido en su de Architectura publicado bajo el auspicio de Octavio Augusto). En ambos casos pero las máquinas de la antigüedad se basaban en mecanismos de torsión (acumular fuerza mediante cuerdas tensadas que era liberada de golpe para propulsar un proyectil) mientras que la Edad Media vio un gran avance en el uso de maquinas de asedio basadas no solo en la torsión si no en el contrapeso y la tracción.

Esto permitió a los ingenieros de asedio medievales lanzar cargas mucho mayores a distancias cada vez más grandes. Así pues la balista y el escorpión romanos, e incluso la catapulta, rápidamente quedaron superados por el mangual (conocido muchas veces por el nombre francés de trebuchet) de tracción o contrapeso. Estos ingenios consistían de un largo brazo de madera en una estructura vertical que basculaba para lanzar una carga (bien por efecto de un contrapeso o simplemente por el hecho de tirar del otro extremo con cuerdas) a grandes distancias.

El principal motivo para el avance tan significativo de las maquinas de asedio fue la continua mejora de las fortalezas medievales (con murallas cada vez más solidas y altas) y la necesidad de encontrar nuevos medios para expugnarlas. Así pues el simple ariete consistente en un tronco recio rápidamente evolucionó a estar montado en una estructura con ruedas y tejados (normalmente de pieles remojadas para evitar arder) así como una estructura basculante que multiplicaba la fuerza de los golpes. O las torres de asedio crecieron en tamaño y altura. Algunas como la utilizada en el asedio de Kenilworth (el asedio más largo nunca ocurrido en Inglaterra en 1266 y que duró ciento setenta y dos días) podían dar cabida a 200 arqueros, pues en la mayoría de casos su función no era tanto asaltar las murallas como dar un punto ventajoso desde el que disparar sobre los defensores.

A medida que las maquinas de asedio se iban complicando se profesionalizó la profesión de ingeniero de asedio. Así pues mientras que cualquier palurdo puede fabricar una escala rudimentaria o cortar un tronco para fabricar un ariete el ensamblar, mantener y usar eficazmente manguales, catapultas y otros ingenios requería de ingenieros especializados. Claro está que en la Europa Mítica, como en su reverso histórico, resultaría casi imposible para cualquier magnate mantener “en nómina” estos ingenieros. Normalmente se reclutaban ad hoc de entre los artesanos locales o en casos más raros se conoce que algunos reyes encargaron y financiaron equipos especialistas para construir armas especialmente destructivas. Como por ejemplo el trebuchet WarWolf (aunque probablemente su dueño el francofono rey de Inglaterra Edward I lo llamase Le loup de la guerre) que se considera el ingenio de este tipo más grande construido por un tal Alexander le Convers (quien sabe si de origen judío) y disparado en 1304. Se dice que el rey decidió seguir con el asedio de Stirling un par de días más, tras la rendición escocesa, solamente para tener la ocasión de disparar al menos una vez el portentoso artefacto (que exitosamente derribó una sección de la muralla de un solo tiro).

Finalmente, la innovación en maquinas de asedio no solo afectó a estas si no también a los proyectiles y munición utilizados. Así pues en ocasiones la munición, normalmente rocas, era labrada para favorecer que volase a mayor distancia o causase mayor impacto. En otros casos se utilizaban rudimentos de guerra bacteriológica o psicológica, lanzando carcasas podridas de animales o cabezas y otros miembros para causar enfermedades y pánico entre los sitiados. Aunque la invención más destacable en cuanto a proyectiles fue la invención (en el Bizancio del siglo VII) del archiconocido fuego griego. Esta mezcla de sulfuros y calcio era temida por su capacidad para arder incluso en el agua con gran violencia y sin que pudiera ser apagada.

Versiones exigua, normal, abundante y legendaria

  • Exigua: el mago Bellard ex Miscelanea pertenece a una pequeña tradición mágica nacida en las cercanías de Brest y muy próxima a la magia de la artesanía propia de los rusticani. Pero mientras que sus antecesores se dedicaron a fabricar boles y cucharas Bellard ha optado por fabricar maquinas de asedio. Imbuyendo su magia en simples arietes ha logrado que estos causen daños inesperados en los muros de las fortalezas de Bretaña y Normandía, ambas tierras frecuentemente sacudidas por conflictos entre nobles. Su negocio ha prosperado y varios señores le han hecho ofertas para acudir a su servicio como maestro ingeniero mercenario. Aunque en un principio temió que los quaesitores lo acusaran de interferir en asuntos mundanos lo contrario ha ocurrido y un grupo de Tytalus con amplias conexiones parecen haberlo apadrinado. Pero el interés de esa Casa siempre suele ser problemático y el mago Ex Miscellanea empieza a tener la sensación de ser un conejillo de Indias en ciertos experimentos sobre asedios mágicos. ¿Qué pretenden los Tytali? ¿Hasta donde pueden llegar sus conjuras? ¿Y si decidieran probar la efectividad de los métodos de Bellard provocando el asedio de la Alianza de los jugadores?
  • Normal: los Verditius no son extraños a la venta de objetos mágicos a los mundanos. Pero algunos llevan sus reyertas y celos al absurdo como es el caso de los Verditius del Tribunal provençal enfrascados en crear trebuchets cada vez más poderosos y peligrosos. Su competencia no solo ha abaratado esas armas, amenazando con dotar a cada noble ansioso de problemas de un par, si no que las han hecho mucho más mortífera usando la magia. ¿Deben los personajes tratar de poner fin a esta carrera armamentística? ¿O lanzarse de cabeza a hacer caja en este activo mercado? ¿Cuándo tardarán en encontrarse en el punto de mira de algún noblezuelo con ganas de extorsionarles con su nuevo mangual apuntando a sus sancta?
  • Abundante: el ignis graegus o fuego griego es un secreto tan bien guardado por los bizantinos que los reinos católicos no han logrado descifrar la formula a pesar de múltiples intentos. Desesperado el Papa de Roma, quien desea utilizar el arma para reconquistar Tierra Santa de los mahometanos, encargó a la Alianza romana de Villa Prima que le produjeran una versión mágica. Durante una década los magos se han embolsado un enorme subsidio papal a cambio de fabricar débiles pociones de Creo Ignem casi tan peligrosas para los católicos como para sus enemigos. Dado que son objetos con cargas han evitado la censura de los quaesitores pero su mala fe ha encontrado a un enemigo más terrible. El combativo Bernardo de Claraval, el predicador más famoso de Europa, ha emprendido una campaña de denuncia epistolar contra ellos acusándolos de estafar a la Santa Sede con “supercherías y falsas ciencias” ¿Cómo defenderse de este ataque que empieza a dificultar sus relaciones con los mundanos? ¿Emprender acciones contra el monje (y futuro santo)? ¿Tratar de capear el temporal? Y sobre todo ¿Cómo lograrlo manteniendo la mano en la caja?
  • Legendaria: Robert de Berkley ex Bonisagus era el prínceps de la Alianza de Populus Alba en el tribunal de Stonehenge. Un reputado teórico de la magia en los últimos años sus investigaciones tomaron cada vez un mayor secretismo, que le llevó a recluir a toda su Alianza, a la vez que parecían decantarse hacia las vertientes más destructivas de las artes de Ignem y, lo que es más terrorífico, el apenas comprendido poder del arte de Vim. Hace tres estaciones pero el Boina Roja que acudía cada tres años a Populus Albus no encontró si no una ruina devastada en medio de un profundo cráter. Solamente una pared, que los investigadores identificaron como del sancta de Robert, permanecía en pie y en letra temblorosa alguien había garbateado con ceniza las palabras “Mors facta sum, destructor seculorum” ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué terrible mecanismo de destrucción descubrió Robert? ¿Quién escribió esas palabras? ¿Y está tan devastador secreto libre en el mundo?

Mejoras y problemas:

La, peligrosa, imaginación de los jugadores es en verdad el único limite a crear armas de asedio que mediante magia causen niveles de destrucción cada vez mayores. Proyectiles con efectos de Perdo Terram, el uso y abuso de Rego Herbam para articular las máquinas de asedio o mecanismos para apuntar los tiros mediante Intellego Imaginem o Intellego Auram (para calcular las corrientes de aire) son solo algunos ejemplos. Por ejemplo:

  • Proyectiles de explosión retardada: (Objeto de una carga, ReVi Base 15, +1 Duración: diámetro) untando una viscosa sustancia en balas de paja previamente imbuidas por un poderoso efecto de Creo Ignem (Base 15 +1 Duración: diámetro) cancela la activación de el flamigero efecto durante dos minutos. Lo que normalmente permite que los objetivos salgan, confiados, de sus coberturas antes de que se desate el abrasador infierno.

En cuanto a los problemas estos pueden ir desde las armas fallando en el momento menos oportuno, con el enfado de sus ricos compradores, cayendo en malas manos o incluso en algunos casos el mercadeo de muerte llamando a la puerta de los magi para cobrarse sus intereses:

  • Clientes insatisfechos: Este grupo de fantasmas son las personas que las máquinas de asedio construidas o diseñadas por los magos han matado. Figuras destrozadas por los proyectiles de una balista, con cabezas aplastadas por las rocas lanzadas por un mangual o abrasadas por el fuego griego rondan los limites del aegis entre esperpénticos y aterradores lamentos. Incansables en su denuncia de la irresponsabilidad de los magi al liberar tales destrucciones al mundo (trata los fantasmas como grogs, usando las fichas básicas del manual, con poder entre 5 y 15 asociado con Mentem).

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